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15/1/15

Cuento #02:Asesinato Registral

Primero escuché sus pasos, y recién segundos más tarde logré detectarlo en una de las cámaras ubicadas en mi puesto de control.
Hace ya muchos años que trabajo en Vigilancia, y siempre digo en los asados y encuentros grupales a mis compañeros, que mas allá de toda la tecnología, no hay como unos sentidos bien despiertos para captar el peligro.
Me acerqué al joven, que vestía jean y camisa manga corta a rayas. En sus manos llevaba un sobre papel madera. Creo que él también me percibió aunque no se dio vuelta, mirando hacia los costados en búsqueda de una vía de escape inexistente.
El pasillo, rodeado de archivos del piso hasta el techo, eran para él un callejón sin salida.
- Amigo, estas arrestado - le dije con seriedad, aunque al terminar la frase me sonó como las películas de policías que investigan el mayor y más peligroso caso de sus vidas – y me acerqué a colocarle las esposas.
Totalmente abatido, el muchacho entregó sus brazos. Al verlo de cerca me di cuenta que no tendría más que 30 años.
Anoté mentalmente para mi informe: complexión delgada, 1.70 aproximadamente, tez clara, cara en forma de diamante. Los informes no lo dicen todo. Tenía cara de bueno, estaba pálido y desconcertado

Lo conduje hasta mi puesto de trabajo, me siguió sin resistencia, le ofrecí una silla, y antes que llegara a hacerle alguna pregunta empezó a tartamudear.

- Esto es una confusión. Estoy trabajando aquí, haciendo una consultoría.

No mientas! , lo interrumpí, quiero saber la verdad. Enfoqué un reflector hacia su rostro que le hizo esconder su mirada, moví las cámaras hacia él y me aseguré que todos los equipos de grabación funcionaran correctamente.

- Tu nombre, ¿cuál es? Quiero la verdad

Ok, - dijo el muchacho. Me llamo Franco. Franco Federline.
Suspiró y agregó:
- Soy hacker.


Debo reconocer que me estremecí. Sé que los hackers son inofensivos lejos de una computadora, pero quién no ha oído vez aquellas historias donde hackers traspasan en segundos millones de pesos de una cuenta a la otra. Tuve la tentación de preguntarle si eso era posible, era la primera vez que tenía a un hacker declarado a mi lado, pero me contuve, y le exigí más explicaciones.

- Voy a confesarle mi verdad, de todas formas mi plan ya ha fracasado, que más da.
Soy hacker, más de la mitad de mi vida fui hacker, hoy tengo 27 años. He tomado control de sistemas de gobierno, accedí a bases de datos de empresas, y muchas cosas más que seria largo contarle.

Segundos más tarde agregó
- Nunca hasta hoy me habían capturado, ni siquiera identificado.

Intenté ocultar la sensación  de orgullo y satisfacción que me invadia.
Lo miré detenidamente, parecía mas chico aun de lo que declaraba, y me inspiró cierta ternura. Mi hijo mayor tiene 23, tranquilamente podrían ser amigos, y le pedí con un gesto, más información de lo que estaba haciendo allí.

Franco se acomodó en su silla y continuó.
- Hace unos años armé mi empresa para ofrecer los servicios de hacker. Un hacker no quiere hacer daño, y tarde o temprano comenzamos a asesorar a empresas

- ¿Entran a las empresas con su aceptación?

.Exacto – lo llamamos test de penetración. .
Se muestra lo que haría un hacker, o un espía informático, pero con el acuerdo de nuestro cliente. 

-    ¿Se entra a la base de datos seria? ¿Se leen mails?

- Bueno, sí - a Franco se le iluminó tenuemente el rostro en su relato, me daba cuenta que le gustaba su profesión -  Se trata de mostrar a la organización las fallas mas importantes. A una agencia de viajes les mostré como se podía emitir desde un bar pasajes gratuitos. A una financiera les expliqué como sus clientes podrían dar por canceladas cuotas de deudas impagas.

- ¿Siempre tiene que ver con dinero?

- No, no necesariamente. Hace tiempo participé un en un proyecto en la Comisión Sudamericana de Fútbol, y mostramos como podíamos intervenir en los sorteos. Elección de
Árbitros, armados de zona. En realidad digamos que éramos capaces de manipular un sistema ya manipulable claro, pero en la comodidad de no tener que viajar hasta Paraguay

- ¿Y acá Franco? ¿Que tuvo que hacer? ¿Que tan importante se puede hacer en este organismo?

Me miro unos segundos, creo que algo decepcionado de mi lentitud en comprender.
- ¿Acaso no es el Registro Nacional de Personas este?

Creí empezar comprender - ¿Se puede alterar fechas de nacimiento y lugares de nacimiento de las personas? – le pregunté

- Claro, y también quién es hombre y quién mujer, sin necesidad de pasar por un juzgado. Pero lo fundamental, es que el que tome el control de este sistema puede inscribir a quien ha nacido y a quien nunca ha nacido. Quien vive y quién ha fallecido.

Nuevamente me alarmé. Esto era más importante de lo que yo creía. ¿Un hacker podría lograr que una persona buscada por la policía se diera por muerta???

Y allí Franco tuvo la virtud de decirme una frase que comenzó a inclinar la balanza a su favor.

- Mi trabajo claro, ha ayudado enormemente a que las chances que ocurra todo lo que usted está imaginando ahora se reduzcan notablemente.

Pero inmediatamente regresó mi desconfianza - ¿qué tiene que ver todo esto con que usted haya ingresado a estas horas a esta oficina, sin permiso alguno?

Franco Federline entrecerró los ojos y luego continuó.
Veo que tendré que contarle toda la verdad.

- De mis años de hacker ilegal, me quedó una costumbre. Jamás, pero nunca jamás, consulté un dato que tuviera que ver con mi persona, o que pudiera identificarme.
No todos los hacker comprenden esto, pero existen archivos de log que guardan todas las operaciones realizadas, o inclusive se puede analizar discos rígidos y memorias para ver que información se ha consultado y tomar pistas para la incriminación y detección de hackers.

- Esta regla ya no tiene sentido alguno realmente cuando me he pasado al ámbito legal y profesional. Pero la seguí respetando, tal vez por costumbre, o por la nostalgia de las cosas vividas tiempo atrás

- Pero en este proyecto, por primera vez la quebré. Y tengo que hacerle otra confesión.
Mi nombre real no es Franco Federline.....Es Franco, Lañado.

En ese momento quitó de su bolsillo trasero un DNI y con un torpe movimiento lo lanzó sin suerte a mi escritorio. Lo levanté ocultando mi rostro, para disimular mi cara de vergüenza de no habérselo pedido antes. El viejo documento estaba bastante maltratado, y poco quedaba de sus tapas verdes. Tenía su foto de 8 años, la de los 16, y al revisarlo noté con cierta molestia que había faltado al menos a la mitad de las elecciones.
Mientras tanto, el hacker continuó su relato.

- Pero yo siempre odié a mi padre, Lañado. Pegaba a mi mamá, a mis hermanos menores, me pegaba a mi...Desaparecía por meses, y luego aparecía. Nos insultaba, y hasta nos robaba. Muchas veces pensé en asesinarlo.

Su voz se entrecortó por la bronca, y noté que es esforzaba por no dejar caer lágrimas.

- Me imaginaba que le pegaba un palazo desde detrás de la puerta en alguno de sus violentos regresos. Que lo ahorcaba con una soga, e inclusive que lo desintegraba con un rayo láser que algún día fabricaría. Por fin ya hace 10 años que no sabemos nada de él, y hasta este proyecto ya era casi un recuerdo.

Yo me levanté y me sorprendí acariciando los cabellos del muchacho. Pensé en mis hijos, a los que jamás había pegado, pero que a veces retaba y agredía verbalmente sin razón por algún nervio o ansiedad o por problemas económicos y temí por los daños en su personalidad que pude haberles generado con esto. Pensé en mi padre, que aun con los mandatos de su época nunca me había dado más que un par de bofetadas, su sola presencia y gestos era mayor que cualquier escarmiento.

- Raúl, - me sorprendí de escuchar mi nombre, interrumpiendo mis recuerdos.

- Raúl - repitió mientras miraba la tarjeta colgada de mi uniforme- Entonces hice algo que tal vez no debería haber hecho. Lo busqué en la base, y vi que aun está vivo. Pensé que ahora ya mayor sí podría asesinarlo, y que con mis conocimientos actuales en seguridad seguramente mi venganza jamás sería esclarecida. Pero comprendí que con eso solo volvería llenar mi cuerpo de su veneno, el cual me había costado años depurar. Entonces tomé la decisión. Lo maté. Lo maté simbólicamente. Lo maté registralmente.

Franco Federline o Lañado habrá visto mi consternación, porque continuó sin esperar preguntas.

- Registré su muerte un año antes de la de mi madre. Ese hijo de puta no tenia que vivir más tiempo que la persona a la que tanto lastimó.
Lo maté en la base de datos, y lo maté en todos los backups. Y luego completé el mayor sueño de mi vida. Ingresé a mis propios registros para que por fin deje de ser mi padre.
Modifique mi apellido por el de mi madre. Y por primera vez en 27 años, sentí paz, una verdadera paz.

Nos quedamos callados, mirándonos en silencio, ¿1 minuto? ¿5?, ¿10? No lo sé.

- Franco, ¿Cuándo fue esto?

- Ayer, pero yo, como usted podría imaginar , pienso que el trabajo mientras tenga fallas estará incompleto.

Mi vista se dirigió inmediatamente a el sobre. - ¿Me permitís abrirlo? – lo tuteé por primera vez.

- Por favor.

Lo abrí con ansiedad, curiosidad y respeto. Era una partida de nacimiento que parecía perfectamente legal. Franco Federline, nacido en Buenos Aires el 20 de junio de 1985. Hijo de Luz Federline, y padre desconocido.

Las lágrimas del muchacho por fin surcaban su rostro. Torpemente lo acaricié.

- ¿Te gustaría terminar el trabajo?

Asintió sin emitir vocablo alguno. Le quité las esposas. Lo acompañé
Regresamos a nuestro anterior punto de encuentro, y encontramos con relativa rapidez su partida de nacimiento original. Se la entregué a Franco Federline para su intercambio. La colocó diciendo una silenciosa oración que no pude escuchar. Se guardó la de Lañado en su bolsillo, me lo imaginé en su casa quemándola.

Por primera vez en años, mientras observa el rostro de Franco distenderse y por fin pacificarse, sentí que mi trabajo tenia sentido real. No era solo monitorear, y eventualmente detectar e informar problemas, la mayoría incidentes menores. Era ayudar a alguien real, a poder ser más feliz. Seguramente a tener en el futuro una familia feliz, a poder lograr ser un buen padre. Me imaginaba contándoles a mis hijos la historia.

Lo seguí mientras regresábamos ambos, con la frente en alto, a mi puesto.

 Franco, le inquirí y ahora… ¿que vas a hacer?
- Primero voy a dejar unas flores a mi mamá, eso es primordial, y después veré.
-     Raúl  -  nuestros ojos se miraron unos a otros - siempre voy a estar agradecido por haberme ayudado a terminar esto.

Me dio un fuerte apretón de manos, cálido y sincero.

Mientras se retiraba, dio un súbito giro y sobresaltado me consultó:

Raúl... ¿todo esto que hemos hecho no podría comprometer tu trabajo? Esta todo filmado

Las cámaras! Ya casi me había olvidado de ellas. Admiré a este joven, que en medio de tamaña sensibilidad,. tuviera en cuenta ese detalle .. Me desesperé,. - Franco, ¿que podemos hacer?

Sonrió cómplice “dejámelo a mi. Soy hacker”.

Se sentó en la PC, sus dedos volaban, jamás vi a nadie tipear tan rápido. En el medio, en un anotador garabateaba rápidamente unas líneas, seguramente, para obtener claves pensé.

En menos de 5 minutos me dijo :
- Raúl, quedáte tranquilo, ya está. Nunca te podrán incriminar. Yo jamás estuve aquí

Respiré aliviado. Si bien la acción lo merecía, lo ultimo que deseaba era tener inconvenientes en este trabajo que tanto me había costado conseguir y tanto precisaba

Volví a mi lugar, nos abrazamos, y nos despedimos, el joven hacker no se despegaba de mí. Lo contuve, lo sentí como un hijo.

Ya faltaba poco para terminar el turno. Acomodé mis cosas, registré en el libro de bitácoras que no había habido incidentes, junto a mi hora de retiro y saludé a mi reemplazo de la forma habitual. Tomé los 2 colectivos que me conducían a casa.
-     Besé con especial afectuosidad  a mi esposa y a mis 3 hijos, que me miraron sorprendidos.

Me quité el uniforme y me senté a la mesa para compartir la cena,  ansioso por contar mi historia.

- Raúl! Raúl! ¿Que es esto?
-¿ Que cosa Marta?
- Estos dólares que tenés en el pantalón.

-  Dólares yo??? Mi esposa los deslizó sobre el mantel. Miré extrañado, eran 5 billetes de u$s 100 hechos un bollo, ¿acaso Franco me los había dejado a forma de agradecimiento? ¿Pensó que lo ayudé buscando recompensa?

Los estiré, y entre ellos aparecía la hoja de mi anotador, escrita con letra aniñada.

...“Raúl, Gracias por ayudarme a cumplir con éxito la segunda etapa de mi trabajo en el Registro Nacional de Personas. El Test de Intrusión FísicaQue disfrutes este dinero con tus hijos.
A mi me esperan mis padres a cenar, espero encontrar rosas en el camino. Son las preferidas de Mamá”
Y nunca lo olvides: el chamuyo es la clave de la ingeniería social.
Un abrazo,
El Hacker. "...

En un test de intrusión física es un trabajo en el que un grupo de especialistas en seguridad son contratados por una empresa para mostrar las vulnerabilidades en seguridad física. Por ejemplo, cerraduras inseguras, cámaras mal dispuestas, etc. Los objetivos pueden ser entrar a un lugar, llevarse una notebook, o como en este caso intercambiar una partida de nacimiento. La ingeniería social, (el chamuyo, el engaño verbal) es una de las técnicas fundamentales en este tipo de trabajo




Autor: Autor Ezequiel Rapoport, Channel Manager en Infobyte

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