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27/3/15

EL ANALISTA DE INTELIGENCIA: Lo nuevo es volver a las bases.

En el mundo de la Inteligencia, siempre bastardeado y rodeado de oscurantismo, la figura del Analista ha sido la de un nerd, alguien insignificante y de poca importancia en ese mundo. Ya sea dentro del submundo del espionaje internacional, donde todos pensaran en las hazañas de un 007 que tras la cortina de hierro debía conseguir esa información vital; ó en el mundo de la criminalidad donde podremos tomar la figura policial que más nos guste, nunca aparece “El Analista”. 

Es curiosa la ausencia del Analista, puesto que la definición más básica y comúnmente aceptada a nivel mundial de Inteligencia es la de: “información procesada”, vale decir información que ha sido estudiada, tamizada, ponderada, comparada y ANALIZADA. Ese trabajo no es llevado más que por el Analista, es extraño ver que a nivel mundial el trabajo policial es una de  las pocas profesiones que todavía subestima la labor de los analistas, sus  logros no son realzados y se les asocia a la ejecución de tareas administrativas secundarias, evidentemente es más rentable la labor de aquellos que traen delincuentes esposados o quienes descubren un homicidio.

Esta cuestión como referí es a nivel mundial y hace poco en Estados Unidos se ha empezado a volver a las bases en este tema, es decir que el Analista retome el lugar de importancia que tiene dentro del ciclo de la inteligencia y que su actividad junto a la de agentes de la ley o espías estén ligadas y sean vinculantes unas de las otras. Tal así, hace poco salió un artículo titulado “Oficiales de la CIA y Agentes del FBI, conozcan a sus nuevos socios: Los Analistas”.



Esta acción no solo recala en una idea o intención de trabajar menos compartimentados, se trata de COMPARTIR información, análisis, pero más que nada compartir presupuestos y porque no, también el glamour de las victorias logradas. Es una tarea para nada sencilla, implica luchar contra estereotipos y culturas organizacionales que durante décadas han funcionado y operado en un mismo formato. Las nuevas amenazas o mejor dicho la evolución que éstas han sufrido a partir de lo cibernético y otros tantos retos, hacen que estos organismos deban adaptarse y dar nuevas capacitaciones tanto a analistas como agentes operativos. Eso implica la delicada tarea de engranar las muy diferentes culturas del agente de calle y la del analista de inteligencia que lee y analiza información.

Retomando los casos de la CIA y el FBI, se considera que el mayor reto lo sigue teniendo el FBI, ya que la misma es una organización tradicional de la aplicación de la ley o policial, la que desde el 11-S ha tenido que ir profundizando su rol en la Inteligencia. Un informe que fuera publicado la semana pasada, llega a la conclusión que a pesar de los grandes avances concretados, el FBI necesita intensificar el papel de los Analista, el respeto que se merecen dentro de la organización y los recursos que reciben para llevar adelante sus tareas. El mismo Director del FBI, James B. Comey reconoció el problema y dijo que uno de sus principales objetivos será reposicionar a los Analistas.



En cuanto a la CIA, los analistas han tenido históricamente un papel central desde su fundación, aunque no es menos cierto que también siempre trabajaron al margen de los agentes operativos “operadores”. Sin embargo y montado en la misma problemática de la evolución de las amenazas, el Director de la CIA, Jhon O. Brennan, anunció que tanto Analistas como Operadores se combinarán en 10 nuevos “Centros de Misión”, siguiendo el modelo del Centro de Contraterrorismo de la CIA. Esto, eventualmente dará a los analistas mayor influencia en la coyuntura diaria de las operaciones.

Cuando les expuse que los Analistas no solo requieren de compartir información y recursos, sino también de Glamour, esto siempre viene de la mano de Hollywood, la cultura popular siempre ha tenido en estima a los operadores (007, Bourne, etc.), pero ahora también podrán los analistas convertirse en estrellas de películas y series de TV, un ejemplo de ello recae en  la película “Zero Dark Thirty”, la que en el 2012 nos muestra la búsqueda de Osama Bin Laden, en ese film el personaje central es una Analista de la CIA.

Volviendo al tema central, el mismo Director del FBI, utilizó la analogía de un matrimonio por conveniencia para describir la relación entre los Operadores y Analistas, los que a menudo han sido emparejados rápidamente con poca participación de ellos en esa unión. A veces los matrimonios arreglados terminan con una pareja que vive feliz para siempre, otras terminan durmiendo en camas diferentes.

Otros, como el Profesor Amy Zegart, académico de Stanford, cree que esta relación guarda cierto grado de peligrosidad, ya que el Analista podría  estar demasiado involucrado y consumido por las operaciones diarias y con ello descuidar el pensamiento estratégico sobre aquellas amenazas que podrían estar a futuro.

Esta situación es una dura realidad para las Áreas y Organismos de Inteligencia en todo el mundo, ya que la convivencia entre el Operador y Analista es requerida, es necesaria para afrontar en forma más eficiente y eficaz las viejas nuevas amenazas evolucionadas, pero no es menos cierto que si todos los Analistas ocupan ese rol, “el de analista táctico”, nadie verá ni analizará a futuro, las proyecciones serán cortoplacistas y la toma de decisiones cada vez gozará de menos apoyatura, los que nos podría llevar a preguntarnos ¿qué Organismo entonces estará pensando en las amenazas a largo plazo?. El debido equilibrio y la sapiencia de no quedar atrapados en la coyuntura será la meta a alcanzar con los Analistas.

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