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9/7/15

Paradigmas de seguridad. De dónde venimos, y hacia dónde vamos


El presente artículo, posee por objeto coadyuvar a la compresión acerca de la mutación del concepto de seguridad en materia de seguridad pública. Atendiendo hechos históricos, que representaron señales de las políticas de seguridad implementadas en nuestro País en distintos contextos políticos y sociales, para de esta forma analizar de dónde venimos y hacia dónde vamos. Cabe destacar, que el presente solo posee un desarrollo sucinto de carácter introductorio, como punto de partida para el abordaje del tema.

Desde una acepción científica, la RAE define “paradigma” como la serie de prácticas que trazan los lineamientos de una disciplina científica a lo largo de un cierto lapso temporal. Desde el terreno de las ciencias sociales, es la visión que tenemos del mundo, es una imagen o figura general de la existencia, realidad que un individuo o sociedad se forman en una época determinada; y suele estar compuesta por determinadas percepciones y valoraciones sobre dicho entorno[1]. Así, atento a la característica polisémica del concepto de seguridad, podemos asumir que “paradigma de seguridad” en materia de seguridad pública, define el modelo formado por las prácticas que trazan los lineamientos de seguridad pública, dependiendo del ámbito donde se desarrolle/analice el modelo (universitario, político, etc). Es importante realizar esta distinción, dado que encontraremos distintas miradas que abordan los paradigmas de seguridad, en materia de seguridad pública, como ser: paradigma punitivo vs preventivo, seguridad tradicional vs seguridad ciudadana, paradigma de defensa nacional vs DDHH, entre tantos otros enfoques.

Primero, independientemente de la mirada que se opte para abordar los cambios en paradigmas de seguridad, encontraremos un denominador común analizando el cambio del bien jurídico protegido, donde antes era el Estado y hoy es el ciudadano. Es decir, el cambio radical que surge en la protección de los derechos del individuo. Es así como los antiguos conceptos de “seguridad del Estado” o “seguridad nacional”, en la actualidad han sido reemplazados por “seguridad ciudadana”. En este enfoque, el análisis más adecuado resultará entonces en el estudio de paradigmas de defensa nacional vs DDHH.

El concepto de "seguridad ciudadana" no es novedoso, las dictaduras militares poseían políticas públicas que incorporaban el concepto de ciudadanía pero, claro está, no el pensamiento de la protección de los derechos de las personas. Encontraremos que pese a que en las dictaduras latinoamericanas, se eliminan todas garantías jurídicas que protegen a las personas contra el abuso del Estado, a finales de los 70 utilizaron el concepto de “seguridad ciudadana” como sinónimo de “seguridad nacional” con los lineamientos impartidos por Estados Unidos desde la Escuela de las Américas[2]. Vale tomar este antecedente histórico, como punto de partida del desarrollo del paradigma de seguridad de la “defensa nacional”, con sus bases en la “doctrina de la seguridad nacional” , mediante la cual Estados Unidos definió las acciones de política exterior tendientes a que las fuerzas armadas de los países latinoamericanos modificaran su misión para dedicarse con exclusividad a garantizar el orden interno, con el fin de combatir aquellas ideologías, organizaciones o movimientos que, dentro de cada país, pudieran favorecer o apoyar al comunismo en el contexto de la Guerra Fría, legitimando la toma del poder por parte de las fuerzas armadas y la violación sistemática de los derechos humanos.

En Argentina, en la década de los 80, la preocupación por el aumento de delitos más el temor amenazante hacia la democracia por los militares durante el gobierno de Raúl Alfonsín, ya demarcaba una nueva línea de pensamiento en materia de seguridad pública. Llegando a la década de los 90, el concepto de seguridad ciudadana ya aparecía en la agenda política pública; no obstante es en este periodo donde se remarca más aún la desigualdad social (en lo que a seguridad pública respecta), atento a la deficiencia de las instituciones burocráticas, y al crecimiento inédito de la industria de la seguridad privada, donde surge la transformación de la seguridad como mercadería que solo algunos pocos podían adquirir. En 1994, no solo representó un cambio radical en el pensamiento de seguridad, la reforma de la constitución; aquí vale destacar el fin del servicio militar obligatorio posterior al asesinato del conscripto Carrasco, el cual demarcó un hito para el repensar de la formación de las fuerzas de seguridad y policiales bajo el paradigma de “seguridad ciudadana”. Este nuevo paradigma, modifica el lugar del Estado, de los ciudadanos y de las fuerzas del orden; aquí también debemos considerar el informe emitido por Naciones Unidas en el mismo año, donde se redefine el concepto de Desarrollo Humano, incorporando también el concepto de “seguridad ciudadana”, marcando el fin del pensamiento dominante y autoritario que impartían los paradigmas de “seguridad nacional”, “defensa nacional”, basados en los lineamientos de la Escuela de las Américas. Así, nace el enfoque que considera a la seguridad como garantía para el ejercicio de los derechos y el logro del bien común.
Más tarde, en el año 2003, desde la asunción de Néstor Kichner como Presidente de la Nación, los derechos humanos toman importancia vital en la política de estado. Donde el eje central de cada acción política pregonaba que no hay Estado de derecho sin el compromiso y la garantía de los derechos humanos. Políticas que actualmente continúa la Sra Presidente Cristina Fernandez. Quien recientemente en su última cena de Camaradería como Jefa de Estado destacó la articulación de la política de DDHH y la de defensa y llamó a “defender la soberanía” en todos sus formas.

En síntesis, puede advertirse que los hechos mencionados fueron y son causas, marcaron y marcan cambios en el pensamiento de la seguridad pública; sin lugar a dudas, la “seguridad ciudadana” es el nuevo paradigma de Derechos Humanos, donde –sin tomar posturas a favor o en contra- estamos obligados a repensar todas las funciones y estructuras, no solo de las instituciones y organismos públicos. La proyección a futuro plantea constantes conflictos, atento que el nuevo paradigma continuará generando resistencia, fundada en el temor a la pérdida de identidad, misión y visión de las instituciones, máxime en las fuerzas de seguridad y policiales de nuestro País.


Notas

[1] Concepto de “paradigma”, RAE - http://www.rae.es/

[2] Serrano Alajandra, Herrera Viana Ana Paula, Rodriguez Agustina, Canoni Fiorella. Investigadores Docentes. Instituto Universitario Nacional de Gendarmería. Artículo: LA SEGURIDAD ¿UN DERECHO CIUDADANO O UN DERECHO HUMANO? Un debate necesario para pensar en una fuerza de seguridad democrática


Bibliografía

Ossorio Alfredo. La profundización del paradigma de los derechos humanos en las políticas públicas de la República Argentina en el periodo 2003-2011.

Serrano Alajandra, Herrera Viana Ana Paula, Rodriguez Agustina, Canoni Fiorella. Investigadores Docentes. Instituto Universitario Nacional de Gendarmería. Artículo: LA SEGURIDAD ¿UN DERECHO CIUDADANO O UN DERECHO HUMANO? Un debate necesario para pensar en una fuerza de seguridad democrática.

Hener Alejandro. Políticas de seguridad en clave comparativa: la emergencia del paradigma preventivo del delito en Argentina y Brasil.

Kessler Gabriel. Delito, sentimiento de inseguridad y políticas públicas en la Argentina del siglo XXI (La inseguridad y seguridad ciudadana en América Latina).





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