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12/1/16

Errores inauditos ¿In audita altera pars? (Parte 4)

Luis Arellano

2. Expte. N° 14.349/2010  "C. S. D. G. c/CPACF (Expte. 24.233/09) – Cámara Nacional de Apelaciones en la Contencioso Administrativo Federal – SALA V – 10/02/2011
En este fallo el tribunal admite como prueba válida, la impresión mensaje de un mensaje de correo electrónico, sin el resguardo técnico informático forense de dicho mensaje:
“Por otra parte, si bien el recurrente pone en duda que el mensaje (cuya existencia también niega) haya sido enviado por él, ya que pudo haber sido enviado por otra persona con acceso a la cuenta, es importante observar que no niega la existencia de la cuenta: … ... , desde la que se envió el mensaje cuestionado. En tal contexto, el hecho de que el nombre de usuario de la cuenta coincidiera con las iniciales de su nombre y apellidos, así como la "firma" que aparece al final del mensaje (indicando su nombre completo, nombre del estudio jurídico, domicilio y teléfonos; v. fs. 9), abonan la tesis del a quo, en cuanto a que el envío se produjo desde esa cuenta. “

Esto es equivalente a considerar que el texto que aparece como opción en los aplicativos de correo electrónico, denominada “firma” por la aplicación, pero sin condición alguna que la asimile a la firma ológrafa, a la digital o a la electrónica, ya que es sólo texto introducido por el usuario y que pueden ser perfectamente similuadas por cualquiera, debería ser calificado como firma válida. Esto transformaría a los mensajes de correo electrónico que tienen un texto dudosamente autenticatorio respecto de la identidad de su autor en un instrumento privado, algo que no tiene asidero técnico o legal alguno.
“En ese entendimiento, no aparece debidamente refutada la afirmación del tribunal actuante en cuanto a que "corre por su exclusiva responsabilidad [del imputado] permitir el acceso al mismo a pocos colaboradores de su confianza" (considerando 6). Aun cuando la dirección electrónica de origen fuera una cuenta "masiva", el recurrente reconoce que estaba afectada al uso de sus tareas profesionales, ya que desde allí se evacuaban consultas. “… Aun cuando el recurrente afirma que personas allegadas profesionalmente a él y con acceso a la cuenta de correo electrónico pudieron enviar el mensaje, la presunción de inocencia se debilita en la medida en que éste tenía responsabilidad exclusiva en la decisión de quiénes podían hacer uso de esa cuenta y enviar mensajes desde ella. “
El tribunal ignora la posibilidad del acceso a la cuenta por parte de terceros, utilizando herramientas de violación de la seguridad informática (hacking, cracking, etc.) y otorga a una cuenta de correo electrónico una característica de credibilidad, confiabilidad y autenticidad que no están respaldadas por criterio científico, tecnológico o técnico alguno y de hecho, esta seguridad es violada a diario, de lo contrario no serían posibles los delitos informáticos propios e impropios (4).
“En efecto, atento a los elementos de juicio que revelan las condiciones de tiempo, lugar y modo en que se emitió el mensaje cuestionado, era una carga procesal del recurrente desvirtuar los elementos de juicio que, inequívocamente, conducen a considerarlo autor de la conducta susceptible de reproche ético.“
Aunque parece de sentido común que no es el administrado quien debe probar su inocencia, sino la Administración quien tendría que probar su culpabilidad, por esas peculiaridades del Derecho Administrativo (evidentes en el solve et repete, el deber de colaboración y la implícita presunción de cupabilidad) se invierte la carga de la prueba.

(4) Delito informático propio es el que afecta ala información como bien jurídico protegido (ejemplo sustitución de identidad), delito informático impropio, es el delito ya tipificado (robo, hurto, defraudación, extorción, etc.) cometidos utilizando herramientas informáticas.

Las distintas partes del artículo total se podrán visualizar en los siguientes links de acuerdo a su fecha de publicación: Parte 1, Parte 2, Parte 3, Parte 4, Parte 5 y Parte 6.


Autor: Luis Enrique Arellano Gonzalez

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