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18/3/16

@quinonesurquiza El período de enfriamiento del psicópata

Se denomina período de enfriamiento al lapso en que un psicópata o sociópata suspende su actividad ofensiva. Esto no implica necesariamente una renuncia definitiva a aquello que tanto tranquiliza y satisface sus instintos destructores. Pero ¿qué podría llevar al psicópata a inhibir sus impulsos delictivos u homicidas durante un tiempo determinado?

Enamoramiento

La personalidad narcisista y monolítica del psicópata puede verse resquebrajada por el enamoramiento, el intento de adaptación a una vida “normal” podría tener éxito.

El depositar momentáneamente esa libido yóica en alguien que no sea uno mismo, es posible en el psicópata. Por supuesto y en este caso ese amor no es un amor sano, si no patológico. Es el vínculo denominado del psicópata y su complementario, donde este complemento adosado a la personalidad psicopática cumple la función de eso, un complemento, ni más ni menos, pero no viene a completar, a llenar una falta, pues el psicópata no necesita completar nada y mediante el maltrato culpará al otro por su imposibilidad de igualarlo, ya que nadie, salvo quizás otro psicópata, en su escala de valores, tiene su misma entidad. En la alianza psicopática de criminales, como por ejemplo la de los alemanes Manuela y Daniel Ruda o el caso de los Belgas pedófilos Marc Dutroux y su mujer, aparece una exacerbación del sadismo, esto solidificó el vínculo entre ambos, pudiendo entonces unir cóncavo y convexo. De presentarse una competencia entre la díada, será para comparar y admirar a quien lleve a cabo el mayor despliegue durante la descarga de la tormenta psicopática.


En el caso del complementario, probablemente el sadismo descargado hacia él sea disminuido o se lo sustituya por otro complementario simultáneamente, ya que en estas estructuras es necesario un objeto. Objeto porque una de las características del psicópata es la cosificación de las personas, despojándolas de toda virtud, cariño, importancia, si la hubo fue hasta que pudo ser sustituida por otra, siendo entonces desechada como un mueble inservible. Puede que el psicópata que se enamore, simule mediante una doble vida, un vínculo aparentemente sano, jugando al rol de ser un hombre o mujer enamorado y buscando la descarga sádica en un complementario, ello, a modo de preservar el vínculo que sirve de cortina de humo para no ser descubierto. Veamos si no al austríaco Josef Fritzl, quien mantuvo cautiva en un sótano a su hija durante 24 años y con quien mantuvo una relación incestuosa, de cuyo fruto nacieron 7 hijos.


Quizás sus deseos de satisfacer su curiosidad de cómo sería vivir en pareja, lo lleven a experimentar la sencillez de una vida cotidiana. Pero no olvidemos que la estructura psicopática es justamente eso, una estructura, es decir un modo de ser en el mundo (MARIETAN), por lo tanto puede inhibirse pero muy difícilmente tolerar la paz durante mucho tiempo. Cabe destacar que estos vínculos se establecen gracias a la empatía utilitaria, pudiendo ponerse en el lugar del otro pero a efectos utilitarios, no vínculos amorosos, sino más bien con el objetivo de manipulación.

Temor a ser descubierto

Consciente de un error en su última actividad, haría que el psicópata desee congelar sus instintos de depredación. Aquí puede considerar necesario durante un tiempo el adaptarse a las leyes que rigen a la sociedad y actuar un personaje diferente, por supuesto a las normas las transgredirá cuando considere una oportunidad que lo amerite y poder pasar desapercibido mezclándose entre la gente. Su premeditación hará que mientras tanto planee, tantee el terreno y observe que es lo que pasa a su alrededor, cual soldado en su trinchera aguardando el momento de volver a los viejos hábitos. Por otro lado existe la posibilidad de infiltrarse en las investigaciones, es decir, cooperar voluntariamente haciéndose pasar por un ciudadano de buena fe, cumpliendo esto, el objetivo de seguir de cerca el avance de las investigaciones o desviarlas, así como también revivir el crimen. La posibilidad de una mudanza por parte del psicópata es también una de las posibilidades.

Perfeccionamiento de Modus Operandi

Las elucubraciones de nuevas estrategias y métodos para llevar a cabo delitos o crímenes podrían desembocar en una erotización del pensamiento. Vemos pues, como el placer obtenido con el acto, es desplazado y sustituido por la exacerbación de los procesos mentales agudizando el ingenio. Por lo tanto, la posibilidad de no capitalizar la experiencia, no es válida, en este aspecto, quizás su relación con otras personas sea siempre utilitaria, pero cuando se trata del perfeccionamiento para el desarrollo de conductas disvaliosas, su análisis de las situaciones, posibilidades y posterior ocultamiento, logran que cada vez se manejen con mayor sofisticación.

Planeamiento de un nuevo crimen o delito

El período de latencia favorecería su elección, contribuyendo a observar y estudiar al próximo objeto de su descarga o ambicionar un nuevo tipo de delito a cometer en modo escalonado, ya sea que de robo pase a estafa, hurto o de violación a asesinato, etc.

Enfermedad o muerte

El padecer trastornos clínicos relevantes que impiden la motilidad o discernimiento necesario para continuar con su actividad, no descarta la posibilidad de ejecutar manipulaciones maquiavélicas dentro de su círculo familiar aprovechando la lástima que sus convivientes puedan tener hacia ellos. Se ha sabido de casos de abuelos en sillas de ruedas abusadores de sus nietos infantes. Asimismo, por ejemplo suegras perversas manipuladoras que se valen de la condescendencia ajena, victimizándose para así poder sembrar discordia entre su círculo familiar primario o en las familias constituidas por sus propios hijos, logrando muchas veces la disolución de matrimonios u otro tipo de vínculo familiar.

Encarcelamiento

Por lo general la comunidad carcelaria lejos de reformar, corrompe. A veces las cárceles se convierten en establecimientos educativos de hábitos nefastos rigiéndose por la ley del más fuerte. Cabe destacar que muchas veces la reinserción del delincuente o criminal en la sociedad se ve estancada, pues los códigos carcelarios con los años, quedan adosados a los patrones comportamentales o delimitan su rol en los grupos. Estas pautas paulatinamente se van incorporando a la conducta, el individuo difícilmente pueda ser desarraigado de ellas y reeducado para lograr establecer vínculos sociales sanos. La ciencia de la criminología, podría contribuir con políticas de prevención dentro de las cárceles que apoyen estimulando la educación oficial, sublimación artística, disciplina deportiva, etc.

Carlos Eduardo Robledo Puch, uno de los mayores asesinos de la historia criminal argentina, preso desde 1972 y recluido en el pabellón de homosexuales, se insertó en la comunidad carcelaria de un modo peculiar. Manifiesta su deseo de no quedar en libertad a pesar de tener esa oportunidad legal; se ha convertido en un fervoroso predicador del evangelio, es decir, logró sublimar sus pulsiones mortíferas, ello probablemente se deba a que ha presentado brotes psicóticos en los cuales asegura ser un enviado de Dios, pudiendo entonces presumir la posibilidad de no presentar una psicopatía como base primaria o en su defecto, una simulación de un cuadro psicótico.


Por María Laura Quiñones Urquiza

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